Ratana Sutta (El Discurso de las Joyas)

Fondo Dhamma Dāna · Pāḷi–Español

Bhikkhu Nandisena (traductor)

El Ratana Sutta o el Discurso de las Joyas es uno de los once discursos de protección que los monjes de la tradición theravada regularmente recitan.

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Namo Tassa Bhagavato Arahato Sammāsambuddhassa

La ciudad de Vesali estaba afectada por tres tipos de calamidades: enfermedad, espíritus y hambre. Muchos murieron. Los ciudadanos se dirigieron al Regente y plantearon la necesidad de buscar una solución al problema. Se decidió invitar al Buddha que estaba residiendo en la ciudad de Rajagaha, la capital del Reino de Magadha. Cuando el Buddha arribó a la puerta de la ciudad se dirigió al Venerable Ananda y enseñó el Discurso de las Joyas. Después, Ananda con algunos príncipes, siguiendo las indicaciones del Buddha, recitaron este discurso alrededor de la ciudad de Vesali durante las tres partes de la noche. Para este propósito el Venerable Ananda tomó el tazón del Buddha, lo llenó con agua y procedió alrededor de la ciudad asperjando el agua. Esta ceremonia hizo rápidamente desaparecer las tres calamidades. Al día siguiente, el Buddha también impartió este discurso a todos los ciudadanos de Vesali. El Discurso de las Joyas es uno de los once discursos de protección que los monjes theravadas regularmente recitan en sus ceremonias.

introducción1

Paṇidhānato paṭṭhāya Tathāgatassa dasa pāramiyo, dasa upapāra­miyo, dasa paramatthapāramiyo ti samatiṃsa pāramiyo, pañca mahāpariccage lokatthacariyaṃ ñātatthacariyaṃ buddhatthacariyan ti tisso cariyāyo pacchimabhave gabbhavokkantiṃ jātim abhinikkhamanaṃ padhānacariyaṃ bodhipallaṅke māravijayaṃ sabbaññutaññāṇappativedhaṃ dhammacakkappavattanaṃ, nava lokuttaradhamme ti sabbe p’ime Buddhagune āvajjetvā Vesāliyā tīsu pākārantaresu tiyāma-rattiṃ parittaṃ karonto āyasmā Ānandatthero viya kāruññacittaṃ upaṭṭhapetvā.

Comenzando con la aspiración2 del Tathāgata, las diez perfecciones3 menores, las diez perfecciones medias y las diez perfecciones superiores, exactamente treinta perfecciones; las cinco grandes renunciaciones;4 las tres prácticas, la práctica para el beneficio de sus familiares, la práctica para el beneficio del mundo, y la práctica para el estado de Buddha; la concepción en su última existencia; la renunciación; la práctica de ascetismo; la victoria sobre Māra al pie del árbol Bodhi; la penetración de la omnisciencia; la puesta en movimiento de la rueda de la doctrina; y los nueve Dhammas ultramundanos; habiendo reflexionado sobre todos estos atributos de Buddha, el Venerable Ananda con compasión recitó discursos de protección durante las tres partes de noche entre las tres murallas de la ciudad de Vesali.

Koṭīsatasahassesu,

Cakkavāḷesu devatā;

Yass’āṇam paṭiggaṇhanti,

Yañ ca Vesāliyā pure.

Rogāmanussadubbhikkha-

Sambhūtaṃ tividhaṃ bhayaṃ;

Khippam antaradhāpesi,

Parittaṃ taṃ bhaṇāma he.

Las divinidades en los miles de billones de universos aceptan la autoridad de este discurso, que rápidamente hizo desaparecer las tres calamidades de enfermedad, espíritus y hambre en la ciudad de Vesali. Oh, recitemos este discurso de protección.

discurso5

1. Yān’īdha bhūtāni samāgatāni,

Bhummāni vā yāni va antalikkhe;

Sabbe va bhūtā sumanā bhavantu,

Atho pi sakkacca suṇantu bhasitaṃ.

Cualesquiera seres aquí congregados, terrestres o celestiales, que todos los seres estén felices y también que escuchen atentamente estas palabras.

2. Tasmā hi bhūtā nisāmetha sabbe,

Mettaṃ karotha mānusiyā pajāya;

Divā ca ratto ca haranti ye baliṃ,

Tasmā hi ne rakkhatha appamattā.

Por lo tanto, divinidades, todas escuchen. Tengan amor por los seres humanos que día y noche les traen ofrendas. Protejedlos con diligencia.

3. Yaṃ kiñci vittaṃ idha vā huraṃ vā,

Saggesu vā yaṃ ratanaṃ paṇītaṃ;

Na no samaṃ atthi Tathāgatena,

Idam pi Buddhe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Cualquier tesoro que hay aquí o en el otro mundo, cualquier joya que hay en los cielos, ninguna es comparable con el Tathāgata. En el Buddha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.6

4. Khayaṃ virāgaṃ amataṃ paṇītaṃ,

Yad ajjhagā Sakyamunī samāhito;

Na tena dhammena samatthi7 kiñci;

Idam pi Dhamme ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

El sereno sabio de los Sakyas realizó (el Dhamma) que es la cesación de las impurezas, es libre de la pasión, es inmortal y es supremo. No hay nada que se compare con este Dhamma. También en el Dhamma existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

5. Yaṃ Buddhaseṭṭho parivaṇṇayī suciṃ,

Samādhim ānantarikañ ñam āhu,

Samādhinā tena samo na vijjati;

Idam pi Dhamme ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

El excelente Buddha elogió la concentración pura, la cual, dijo, da resultados inmediatos. No hay nada que se compare con esa concentración. También en el Dhamma existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

6. Ye puggalā aṭṭha sataṃ pasatthā,

Cattāri etāni yugāni honti,

Te dakkhiṇeyyā Sugatassa sāvakā,

Etesu dinnāni mahapphalāni;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Los ocho individuos, los cuatro pares, que son elogiados por los sabios, que son los discípulos del Eminente, ellos son merecedores de ofrecimientos, lo dado a ellos da gran fruto. También en el Sangha existe esta preciosa joya.

7. Ye suppayuttā manasā daḷhena,

Nikkāmino Gotamasāsanamhi;

Te pattipattā amataṃ vigayha,

Laddhā mudhā nibbutiṃ bhuñjamānā;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Aquellos que practican las enseñanzas de Gotama con esfuerzo, con una mente firme, libres de impurezas, ellos realizan lo realizable. Habiéndose zambullido en la inmortalidad, disfrutan de la paz que se obtiene sin riquezas. También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que exista felicidad.

8. Yath’indakhīlo pathavissito siyā,

Catubbhi vātehi asampakampiyo;

Tathūpamaṃ sappurisaṃ vadāmi,

Yo ariyasaccāni avecca passati;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Así como un poste firme en la tierra no puede ser movido por los cuatro vientos, igual, digo, es el buen hombre que habiendo penetrado, ve las Nobles Verdades. También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

9. Ye ariyasaccāni vibhāvayanti,

Gambhīrapaññena sudesitāni;

Kiñc’āpi te honti bhusaṃ pamattā,

Na te bhavaṃ aṭṭhamam ādiyanti;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Aquellos que comprenden las Nobles Verdades bien expuestas por el de Profunda Sabiduría, por muy negligentes que sean, no tienen una octava existencia. También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

10. Sahā ‘v’assa dassanasampadāya,

Tay’assu dhammā jahitā bhavanti;

Sakkāyadiṭṭhī vicikicchitañ ca,

Sīlabbataṃ v’āpi yad atthi kiñci.

Con la realización del primer sendero, tres condiciones se abandonan, la ilusión de la personalidad, la duda y la indulgencia en ritos y rituales. También él abandona otras impurezas.

11. Catūh’apāyehi ca vippamutto,

Cha cc’ābhiṭhānāni abhabba kātuṃ;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Él está libre de los cuatro estados de sufrimiento y es incapaz de cometer los seis malos actos.8 También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

12. Kiñc’āpi so kamma karoti pāpakaṃ,

Kāyena vācā uda cetasā vā;

Abhabba so tassa paṭicchadāya,

Abhabbatā diṭṭhapadassa vuttā;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Aunque él cometa una mala acción, con el cuerpo, con el lenguaje o con la mente, es incapaz de ocultarla. Buddha ha declarado que aquel que ha realizado el Nibbāna es incapaz de ocultar sus malas acciones. También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.


13. Vanappagumbe yatha phussitagge,

Gimhāna māse paṭhamasmiṃ gimhe;

Tathūpamaṃ dhammavaraṃ adesayi,

Nibbānagāmiṃ paramaṃ hitāya;

Idam pi Buddhe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

Hermoso como un bosque con copas florecientes al comienzo del verano es el sublime Dhamma que conduce al Nibbāna. Él predicó esta doctrina para el bien supremo. También en el Buddha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

14. Varo varaññū varado varāharo,

Anuttaro dhammavaraṃ adesayi;

Idam pi Buddhe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

El excelente, el conocedor de lo excelente, el dador de lo excelente, el proveedor de lo excelente, el incomparable, predicó esta excelente doctrina. También en el Buddha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

15. Khīṇaṃ purāṇaṃ,

Nava natthi sambhavaṃ,

Virattacitt’āyatike bhavasmiṃ;

Te khīṇabījā avirūḷhichandā,

Nibbanti dhīrā yath’āyaṃ padīpo;

Idam pi Saṃghe ratanaṃ paṇītaṃ,

Etena saccena suvatthi hotu.

El kamma pasado extinto, sin un nuevo devenir, sus mentes sin apego a una futura existencia, aquellos que han erradicado la semilla de la existencia, sin deseo de crecer, estos sabios se extinguen como la flama de una lámpara. También en el Sangha existe esta preciosa joya. Por esta verdad que haya felicidad.

16. Yān īdha bhūtāni samāgatāni,

Bhummāni vā yāni va antalikkhe;

Tathāgataṃ devamanussapūjitaṃ,

Buddhaṃ namassāma suvatthi hotu.

Cualesquiera seres aquí congregados,

terrestres o celestiales, todos nosotros

reverenciamos al Buddha venerado por

divinidades y hombres. ¡Qué haya felicidad!

17. Yān’īdha bhūtāni samāgatāni,

Bhummāni vā yāni va antalikkhe;

Tathāgataṃ devamanussapūjitaṃ,

Dhammaṃ namassāma suvatthi hotu.

Cualesquiera seres aquí congregados,

terrestres o celestiales, todos nosotros

reverenciamos al Dhamma venerado por

divinidades y hombres. ¡Qué haya felicidad!

18. Yān’īdha bhūtāni samāgatāni,

Bhummāni vā yāni va antalikkhe;

Tathāgataṃ devamanussapūjitaṃ,

Saṃghaṃ namassāma suvatthi hotu.

Cualesquiera seres aquí congregados,

terrestres o celestiales, todos nosotros

reverenciamos al Sangha venerado por

divinidades y hombres. ¡Qué haya felicidad!

notas

1 El Ratana Sutta pertenece al Khuddaka Pāṭha del Khuddaka-Nikāya. El comentario de este discurso se encuentra en el Paramatthajotikā (Khuddakapāṭha-Aṭṭhakathā 132) atribuido al Venerable Buddhaghosa. Esta introducción en prosa se encuentra en el Dhammapada Atthakatha ii 275-76 (Attanopubbakammavatthu). Los dos versos que siguen fueron compuestos por editores de antaño.

2 Cuatro incalculables (asaṅkheyya) y cien mil eones atrás Sumeddha aspiró al estado de Buddha frente al Buddha Dīpaṅkara.

3 Las diez perfecciones (pāramī) son 1) generosidad (dāna), 2) moralidad (sīla), 3) renunciación (nekkhamma), 4) sabiduría (paññā), 5) energía (viriya), 6) paciencia (khanti), 7) veracidad (sacca), 8) determinación (adhiṭṭhāna), 9) benevolencia (mettā)y 10) ecuanimidad (upekkhā). Los tres grados de la perfección de la generosidad son 1) inferior, consiste en dar posesiones materiales, 2) medio, consiste en dar partes del cuerpo y 3) superior, consiste en dar la propia vida.

4 Mahāparicagga consiste en renunciar a 1) la riqueza que uno posee, 2) partes del cuerpo, 3) esposa e hijos, 4) país y 5) propia vida.

5Éste es el comienzo del discurso, la Palabra de Buddha.

6 Ésto es lo que se denomina ‘aseveración de la verdad’o ‘acto de veracidad’ (sacca-kiriyā). Por decir esta verdad que haya felicidad.

7 Samaṃ + atthi = hay igual.

8 Los seis malos actos (cha abhiṭhānāni) son 1) matar a la madre, 2) matar a padre, 3) matar un Arahant, 4) herir a un Buddha, 5) causar un cisma en la comunidad y 6) elegir como maestro a uno no iluminado.

Texto editado y traducido del pali por Bhikkhu Nandisena. Edición del Sexto Concilio Budista. Referencias canónicas: Khuddakapāṭha 4-8 y Suttanipāta 312-315. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 1999. Última revisión lunes, 13 de marzo de 2000. Fondo Dhamma Dana.

El pāḷi del documento original estaba compuesto con la fuente Times Pali, anterior a Unicode; en esta edición ha sido recodificado en Unicode y ya no requiere ninguna fuente especial.