ANANDA

Mar, 27/02/2018 - 08:20
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ANANDA

Ananda era primo de Sidartha y es despues de Mahakashyapa el segundo
maestro ancestral. Después de la muerte de Shakyamuni, Kashyapa le
dijo a Ananda: “toma asiento y transmítenos las palabras del Buda”. Al
escuchar esta petición Ananda, se puso en pie, se postró ante la
asamblea de los monjes y ocupó el asiento, desde el que proclamó:

“Así he oído. En cierta ocasión el Buda se encontraba en…” y repitió
palabra por palabra todas las enseñanzas transmitidas por el Buda a lo
largo de su vida. Cuando Ananda finalizo, Kashyapa preguntó a sus
discípulos: “¿Es esto diferente de lo que predicaba el Tathagata?” y
los discípulos que, al ser grandes arhats poseedores de los tres tipos
de conocimiento espiritual y de los seis poderes no podían olvidar
nada, replicaron al unísono: “¿Cómo podríamos distinguir si quien ha
hablado es el mismo Tathagata o si se trata de Ananda?” Todos entonces
le ensalzaron diciendo: “¡El gran océano del Dharma del Buda ha sido
vertido en Ananda! ¡Las palabras de Ananda son las mismas pronunciadas
por el Tathagata!”.

En otra ocasión, Ananda le preguntó a Mahakashyapa: “¿Acaso,
respetable hermano del Dharma, el Venerado por todo el mundo te
transmitió algo más que su kesa de brocados de oro?”. – ¡Ananda! –
gritó entonces Kasyapa. Y, cuando Ananda se disponía a responder,
prosiguió: – “¡Derriba el mástil que hay frente a la puerta!”. En ese
mismo instante, Ananda experimentó un profundo despertar.

Keizan Zenji comenta:

Ananda pensaba que la transmisión del kesa dorado a Kashyapa – un
símbolo del hecho de ser un discípulo del buda- era lo único que podía
ser transmitido. No obstante, después de seguir a Kashyapa y de cuidar
de el, comprendió que algo más estaba transmitiéndose directamente de
maestro a discípulo. Entonces fue cuando Kashyapa, dándose cuenta de
que había llegado ya el momento, gritó “!Ananda!” Sólo entonces Ananda
respondió, como el eco que acompaña al sonido o la chispa que brota al
golpear el pedernal. Pero, aunque Kashyapa pronunciara su nombre, en
realidad no estaba llamándole y, del mismo modo, su respuesta tampoco
puede ser considerada como una respuesta.
En la historia, que hoy nos ocupa, era como si Kashyapa y Ananda se
hallaran sosteniendo un debate y enarbolaran sus respectivos
estandartes. Si Ananda hubiera vencido, Kashyapa habría tenido que
deponer su estandarte ya que, cuando uno avanza, el otro debe
retroceder, aunque no es este el caso en la historia que ahora nos
ocupa. Si Kashyapa y Ananda fueran mástiles de sus respectivos
estandartes, el rostro original jamás podría ser revelando. Cuando un
mástil es derribado, otro se revela. Así pues, cuando Kashyapa le dijo
que depusiera el mástil de su bandera, Ananda experimento un profundo
despertar y maestro y discípulo devinieron uno con la vía. Pero
después de este gran despertar, Kashyapa también fue derribado y lo
mismo ocurrió con las montañas y los ríos. Como resultado de todo
ello, el Kesa del buda se posó espontáneamente sobre los hombros de
Ananda.

No debéis por tanto, quedaros en el pie al borde del abismo
insondablemente profundo que se abre en vuestro interior. No os
apeguéis a la pureza, debéis ir todavía más allá hasta comprender que
todas las palabras no son más que ecos. Todos los budas y patriarcas
que, generación tras generación, se han sucedido en este mundo, no han
dejado de señalar este mismo principio: aunque nadie pueda entenderlo
plenamente, la Mente solo puede transmitirse a través de la mente.
Pero aunque esas masas de carne – Kashyapa y Ananda sean “la persona”
revelada en el mundo como uno o dos rostros, no debéis pensar, sin
embargo, que solo ellos son esa persona. Cada uno de vosotros, monjes
es el acantilado de diez mil pies de profundidad, los mil cambios y la
miríada de transformaciones de “esa persona”. En el mismo momento en
que entendáis que es “esa persona” todo se desvanecerá de inmediato.
No pretendáis, pues, deponer otro mástil que no seais vosotros mismos.

Segun: Bovay, Kaltenbach, De Smedt (1999): Zen. Práctica y enseñanza,
historia y tradición, civilización y perspectivas. Barcelona:
Editorial Kairós.
Francis Dojun Cook (2006): Denkoroku (Cronicas de la transmisión de la
luz) Maestro Keizan. Barcelona: Editorial Kairós